Se denunció ante esta Procuraduría la inactividad administrativa ante las peticiones de mejora y acondicionamiento en el tramo urbano del cauce de un canal a su paso por el municipio leonés de San Andrés del Rabanedo. Tras analizar la documentación remitida por las administraciones públicas en la que se acreditaron las discrepancias para ejecutar esta intervención, se formuló una Resolución dirigida al Ayuntamiento de San Andrés del Rabanedo para que, como administración competente en materia de urbanismo, ejecutara estas intervenciones conforme a lo recogido en la Jurisprudencia (SSTS de 10 de junio de 2014 y 13 de diciembre de 2017), presentando a tal efecto una declaración responsable ante la Confederación Hidrográfica del Duero, con el fin de llevar a cabo la limpieza y recogida de la maleza existente evitando así los posibles riesgos que pudieran existir para la seguridad de las personas y bienes en caso de episodios de fuertes lluvias.
La actuación de oficio se inicia a raíz de los episodios recientes de lluvias intensas en distintos municipios de Castilla y León, que han evidenciado deficiencias en los sistemas municipales de alcantarillado y drenaje urbano. Estas precipitaciones han provocado acumulaciones de agua en calzadas y aceras, formación de balsas persistentes, entrada de agua en inmuebles y dificultades de acceso a barrios e infraestructuras esenciales, afectando a la seguridad, la movilidad y la accesibilidad, con especial incidencia en personas vulnerables. La Institución recuerda que la recogida y evacuación de aguas pluviales es una competencia y un deber municipal, conforme a los artículos 25 y 26 de la Ley 7/1985 y a la normativa sectorial aplicable. Este deber no se limita a la mera existencia de las infraestructuras, sino que exige garantizar su adecuado funcionamiento y su capacidad real de evacuación, tanto en condiciones ordinarias como ante fenómenos meteorológicos intensos, cada vez más frecuentes. Se señala que los recientes temporales han puesto de manifiesto carencias estructurales o deficiencias de mantenimiento en determinados puntos de la red, algunas ya detectadas en episodios anteriores y no corregidas. La insuficiente evacuación de aguas pluviales puede generar riesgos para la seguridad, dañar propiedades privadas e interrumpir el acceso a servicios esenciales, además de acelerar el deterioro del viario urbano. En este contexto, se insta a los ayuntamientos a realizar una evaluación técnica del estado y capacidad de las redes de drenaje, con especial atención a los puntos conflictivos; a reforzar las labores de mantenimiento preventivo y correctivo (limpieza de imbornales y colectores, revisión de elementos de la red); y, en su caso, a planificar actuaciones de mejora estructural, como el aumento de la capacidad hidráulica, la corrección de pendientes, la instalación de sistemas de alivio o bombeo, o la implantación de soluciones de drenaje urbano sostenible (pavimentos permeables, sistemas de retención o laminación). Finalmente, se recomienda establecer mecanismos de seguimiento y evaluación que permitan comprobar la eficacia de las medidas adoptadas y mejorar la capacidad de respuesta ante futuros episodios de lluvia intensa, avanzando hacia una gestión planificada, preventiva y orientada a la resiliencia urbana.
La actuación de oficio se inicia a raíz de los episodios recientes de lluvias intensas en distintos municipios de Castilla y León, que han evidenciado deficiencias en los sistemas municipales de alcantarillado y drenaje urbano. Estas precipitaciones han provocado acumulaciones de agua en calzadas y aceras, formación de balsas persistentes, entrada de agua en inmuebles y dificultades de acceso a barrios e infraestructuras esenciales, afectando a la seguridad, la movilidad y la accesibilidad, con especial incidencia en personas vulnerables. La Institución recuerda que la recogida y evacuación de aguas pluviales es una competencia y un deber municipal, conforme a los artículos 25 y 26 de la Ley 7/1985 y a la normativa sectorial aplicable. Este deber no se limita a la mera existencia de las infraestructuras, sino que exige garantizar su adecuado funcionamiento y su capacidad real de evacuación, tanto en condiciones ordinarias como ante fenómenos meteorológicos intensos, cada vez más frecuentes. Se señala que los recientes temporales han puesto de manifiesto carencias estructurales o deficiencias de mantenimiento en determinados puntos de la red, algunas ya detectadas en episodios anteriores y no corregidas. La insuficiente evacuación de aguas pluviales puede generar riesgos para la seguridad, dañar propiedades privadas e interrumpir el acceso a servicios esenciales, además de acelerar el deterioro del viario urbano. En este contexto, se insta a los ayuntamientos a realizar una evaluación técnica del estado y capacidad de las redes de drenaje, con especial atención a los puntos conflictivos; a reforzar las labores de mantenimiento preventivo y correctivo (limpieza de imbornales y colectores, revisión de elementos de la red); y, en su caso, a planificar actuaciones de mejora estructural, como el aumento de la capacidad hidráulica, la corrección de pendientes, la instalación de sistemas de alivio o bombeo, o la implantación de soluciones de drenaje urbano sostenible (pavimentos permeables, sistemas de retención o laminación). Finalmente, se recomienda establecer mecanismos de seguimiento y evaluación que permitan comprobar la eficacia de las medidas adoptadas y mejorar la capacidad de respuesta ante futuros episodios de lluvia intensa, avanzando hacia una gestión planificada, preventiva y orientada a la resiliencia urbana.
La actuación de oficio se inicia a raíz de los episodios recientes de lluvias intensas en distintos municipios de Castilla y León, que han evidenciado deficiencias en los sistemas municipales de alcantarillado y drenaje urbano. Estas precipitaciones han provocado acumulaciones de agua en calzadas y aceras, formación de balsas persistentes, entrada de agua en inmuebles y dificultades de acceso a barrios e infraestructuras esenciales, afectando a la seguridad, la movilidad y la accesibilidad, con especial incidencia en personas vulnerables. La Institución recuerda que la recogida y evacuación de aguas pluviales es una competencia y un deber municipal, conforme a los artículos 25 y 26 de la Ley 7/1985 y a la normativa sectorial aplicable. Este deber no se limita a la mera existencia de las infraestructuras, sino que exige garantizar su adecuado funcionamiento y su capacidad real de evacuación, tanto en condiciones ordinarias como ante fenómenos meteorológicos intensos, cada vez más frecuentes. Se señala que los recientes temporales han puesto de manifiesto carencias estructurales o deficiencias de mantenimiento en determinados puntos de la red, algunas ya detectadas en episodios anteriores y no corregidas. La insuficiente evacuación de aguas pluviales puede generar riesgos para la seguridad, dañar propiedades privadas e interrumpir el acceso a servicios esenciales, además de acelerar el deterioro del viario urbano. En este contexto, se insta a los ayuntamientos a realizar una evaluación técnica del estado y capacidad de las redes de drenaje, con especial atención a los puntos conflictivos; a reforzar las labores de mantenimiento preventivo y correctivo (limpieza de imbornales y colectores, revisión de elementos de la red); y, en su caso, a planificar actuaciones de mejora estructural, como el aumento de la capacidad hidráulica, la corrección de pendientes, la instalación de sistemas de alivio o bombeo, o la implantación de soluciones de drenaje urbano sostenible (pavimentos permeables, sistemas de retención o laminación). Finalmente, se recomienda establecer mecanismos de seguimiento y evaluación que permitan comprobar la eficacia de las medidas adoptadas y mejorar la capacidad de respuesta ante futuros episodios de lluvia intensa, avanzando hacia una gestión planificada, preventiva y orientada a la resiliencia urbana.
La actuación de oficio se inicia a raíz de los episodios recientes de lluvias intensas en distintos municipios de Castilla y León, que han evidenciado deficiencias en los sistemas municipales de alcantarillado y drenaje urbano. Estas precipitaciones han provocado acumulaciones de agua en calzadas y aceras, formación de balsas persistentes, entrada de agua en inmuebles y dificultades de acceso a barrios e infraestructuras esenciales, afectando a la seguridad, la movilidad y la accesibilidad, con especial incidencia en personas vulnerables. La Institución recuerda que la recogida y evacuación de aguas pluviales es una competencia y un deber municipal, conforme a los artículos 25 y 26 de la Ley 7/1985 y a la normativa sectorial aplicable. Este deber no se limita a la mera existencia de las infraestructuras, sino que exige garantizar su adecuado funcionamiento y su capacidad real de evacuación, tanto en condiciones ordinarias como ante fenómenos meteorológicos intensos, cada vez más frecuentes. Se señala que los recientes temporales han puesto de manifiesto carencias estructurales o deficiencias de mantenimiento en determinados puntos de la red, algunas ya detectadas en episodios anteriores y no corregidas. La insuficiente evacuación de aguas pluviales puede generar riesgos para la seguridad, dañar propiedades privadas e interrumpir el acceso a servicios esenciales, además de acelerar el deterioro del viario urbano. En este contexto, se insta a los ayuntamientos a realizar una evaluación técnica del estado y capacidad de las redes de drenaje, con especial atención a los puntos conflictivos; a reforzar las labores de mantenimiento preventivo y correctivo (limpieza de imbornales y colectores, revisión de elementos de la red); y, en su caso, a planificar actuaciones de mejora estructural, como el aumento de la capacidad hidráulica, la corrección de pendientes, la instalación de sistemas de alivio o bombeo, o la implantación de soluciones de drenaje urbano sostenible (pavimentos permeables, sistemas de retención o laminación). Finalmente, se recomienda establecer mecanismos de seguimiento y evaluación que permitan comprobar la eficacia de las medidas adoptadas y mejorar la capacidad de respuesta ante futuros episodios de lluvia intensa, avanzando hacia una gestión planificada, preventiva y orientada a la resiliencia urbana.
La actuación de oficio se inicia a raíz de los episodios recientes de lluvias intensas en distintos municipios de Castilla y León, que han evidenciado deficiencias en los sistemas municipales de alcantarillado y drenaje urbano. Estas precipitaciones han provocado acumulaciones de agua en calzadas y aceras, formación de balsas persistentes, entrada de agua en inmuebles y dificultades de acceso a barrios e infraestructuras esenciales, afectando a la seguridad, la movilidad y la accesibilidad, con especial incidencia en personas vulnerables. La Institución recuerda que la recogida y evacuación de aguas pluviales es una competencia y un deber municipal, conforme a los artículos 25 y 26 de la Ley 7/1985 y a la normativa sectorial aplicable. Este deber no se limita a la mera existencia de las infraestructuras, sino que exige garantizar su adecuado funcionamiento y su capacidad real de evacuación, tanto en condiciones ordinarias como ante fenómenos meteorológicos intensos, cada vez más frecuentes. Se señala que los recientes temporales han puesto de manifiesto carencias estructurales o deficiencias de mantenimiento en determinados puntos de la red, algunas ya detectadas en episodios anteriores y no corregidas. La insuficiente evacuación de aguas pluviales puede generar riesgos para la seguridad, dañar propiedades privadas e interrumpir el acceso a servicios esenciales, además de acelerar el deterioro del viario urbano. En este contexto, se insta a los ayuntamientos a realizar una evaluación técnica del estado y capacidad de las redes de drenaje, con especial atención a los puntos conflictivos; a reforzar las labores de mantenimiento preventivo y correctivo (limpieza de imbornales y colectores, revisión de elementos de la red); y, en su caso, a planificar actuaciones de mejora estructural, como el aumento de la capacidad hidráulica, la corrección de pendientes, la instalación de sistemas de alivio o bombeo, o la implantación de soluciones de drenaje urbano sostenible (pavimentos permeables, sistemas de retención o laminación). Finalmente, se recomienda establecer mecanismos de seguimiento y evaluación que permitan comprobar la eficacia de las medidas adoptadas y mejorar la capacidad de respuesta ante futuros episodios de lluvia intensa, avanzando hacia una gestión planificada, preventiva y orientada a la resiliencia urbana.